martes, 10 de diciembre de 2013

10 de Diciembre

Hoy el papel en el que escribo es de color gris y ahí de nuevo esta la música -de música pues hoy toda la mañana hubo música en inglés- y mucho frío, un par de cafés y una conexión de internet muy lenta, archivos que no cargan, correos que no llegan y el frío… este frío que sigue atormentando esta gélida mañana. Hoy creo que la mejor cosa que podría hacer sería estar muy cerca suyo, bajo esta misma llovizna menuda, podríamos estar cerca y sonreír… hoy sería una buena excusa para dejar que pase el día sin remordimientos.
Muy dentro en mis memorias sigo encontrando trazos de los viejos recuerdos y los sueños rotos que el tiempo no los pudo borrar, hoy el día llora y el café se enfría más rápido y cada vez me convenzo que se hace mas difícil encontrar el amor que el tiempo no pueda destrozar. Las mismas viejas escenas, todas pasan en este día frío, en esta lluvia compañera que otrora acompañó tantas locas aventuras.
Que tentación de volver a la cama y dejar que el día simplemente pase, nada como pasar el día entre cobijas cuando se pone frío mas aún cuando no hay pretexto para salir a patear charcos de agua. Sin embargo, se hace necesario continuar el viaje, perseguir nuevos sueños, abrir nuevas puertas, liberar el tiempo, limpiar los restos de otros tiempos y despejar el cielo. A pesar del frío que quema, a pesar de la lluvia que sobrepasa el cuerpo y se filtra por los poros, a pesar de que el sol hoy esta tímido y se oculta tras todas estas nubes y a pesar de que el viento sopla tímidamente para recordarme que esta también presente.

Vida rara…

Porque existe el vino y es mal visto ser borracho, por que existe el amor y es mal visto ser apasionado, porque hay heridas que no cura el tiempo. En ese contexto a veces se hace difícil abrir puertas, quitar cerrojos, cruzar ríos, bardarse un par de paredes que algún momento nos dieron seguridad, volver a la vida y aceptar el reto de seguir de pié, pasando los días y viviéndolos uno a uno.
Muchas veces se hace difícil recuperar la sonrisa, volver a soñar, a cantar, volver a bailar debajo la lluvia sin sentir frío, dejar de desconfiar de la gente y volver a extender las manos… muchas veces se hace difícil desplegar las alas y volver a volar. En días como estos se añora simplemente el calor de las frazadas o un regazo, pero más aun la certeza de que estas seguro y que no habrá la posibilidad que un rayo te parta en dos o tres o cuatro.

Hoy se extrañan esos días de calor humano, aunque solo fuera un instante pero cerca… muy cerca, recorrer mis pasos y encontrar el silencio de unos besos, estar muy cerca y tomar mis manos frías entre unas manos calientes y empaparme de su aroma… hoy hace mucho frio que ni el café puede contener y solo me queda alimentar este blog para invitarlos a brindar por el frio y la lluvia, esta lluvia transformadora y abrumadora… saludddd!!!  saludddd!!!

miércoles, 4 de diciembre de 2013

Diciembre

Y se inicio el último mes del año… esta vez la emoción de diciembre anda desapercibida, habrá que ver cómo van transcurriendo los días para ver que de nuevo nos trae este mes.
Por extraña razón hoy siento pesada la distancia… una dolencia me recorre desde mi rostro escondido… miedoso… En esta distancia de tí me paro a escribir con estas palabras un deseo pausado realizando una oración cómplice al viento y dejando sobre esta mesa olvidada esta hoja transcrita… sola… desnudo otra vez mi alma y lo único que alcanzo a cobijar en esta ausencia son estas palabras… estos aires… estos suspiros… estos cuerpos… sí, ese calor de este cuerpo que de a poco se disipa con el frío de esta noche que recién empieza.
Nunca pude entender, cómo, a pesar de tantos años ya transcurridos haya olvidado como el amor suele morir después de tan largas esperas y que muchas veces andé escondido en los rincones oscuros de los sueños incumplidos mientras yo me dedicaba a dejar atrás tantos besos dormidos…
Hoy simplemente quería decir que se te siente extraña, aunque no debiera ser así si nunca llegaste a ser muy conocida… decir que me hubiera gustado compartir mucho más con vos… tal vez eso era todo… tal vez anduvimos más de lo necesario en un tiempo muy corto para no volver a vernos pronto… pero que extraño es extrañarte…extrañar tu voz con las necedad de siempre, las charlas, tus ojos, tu sonrisa a medias, tus ceniceros a tope y los silencios… también los silencios.
Hoy, se que vendrán días mejores, que sanarás de prisa y la felicidad te ha de alcanzar en cualquier sitio, pero días como los vividos, ¿cuándo?... Te dejé mi fantasma al lado de tu silla en el café de la esquina, un par de mensajes en tu celular, un mensaje mudo en el contestador y esa foto donde estamos juntos y esta nota en esta hoja que me la encontré vacía sobre el escritorio… donde escribo que me voy. Me voy porque escapó por la ventana aquella esperanza que guardaba, cuando entró por esa puerta mi amiga “la Sole”...Me voy y te dejo el control de tu mundo y esos discos que escuchamos sin querer.
Una vez más quedó la intención de compartir una cena y un desayuno y quien sabe hasta un almuerzo con vos… yo solo he terminado la botella de vino que se enfriaba en el refrigerador para no dejar vestigios de un fin de semana de parranda que me dió el valor para dejarte ir.
Bueno, hoy amaneció soleado, ayer hasta llovió… que días no?. Hoy como que me hizo falta tu mensaje del whatsapp, la melancolía empezó a atraparme nuevamente, será que me bloquee con el trabajo, que decidí darme un espacio para pensar y ahora que existe el espacio siento que no puedo ser tan civilizado, que no debiera dejarte ir así tan racionalmente porque en medio hay sentimientos que afloraron otra vez y que debes saber que están ahí… pero a veces es mejor pasar la puerta cuando la tocas y nadie la abre (sigo racional).
Es media noche y no he conciliado el sueño, rehusmeo mis escritos, solo para atormentarme un poco más. La mujer es enigmática y los celos hacen lo suyo… releo sus escritos que ahora son míos y me aturde el saber que no conozco muy bien su pasado, habla de los fantasmas que se esquivan, pensé que no los tenía (sí, es ingenuo o más bien tonto pensar que no los tenga). Puede ser la impertinente sensación del fatalismo inconmensurado que me hace conjeturar que se refiere a lo nuestro cuando dice: “Esta es una relación improbable. Un enamoramiento pasajero. O eso es lo que espero”.
Pero… por qué espera que sea así, de qué escapa. Las pulsaciones empiezan a acelerarse, al encontrar justo al lado del único comunicado dirigido expresamente para mí un impertinente escrito que me devora las tripas y lo poco que queda del sistema nervioso. Es un bello escrito -de eso no hay duda- tal vez por eso es que el dolor es mayor… por ser un escrito hermoso… por no ser el hombre exhausto que está tendido en su cama y comparte su café en un diálogo incomprensible e irracional… por estar tan lejos.


1 de diciembre 2013