Tatys
(Este texto se inicio en Noviembre 2024 y se termino en febrero 2025)
En toda esta espera, ya di como 10 vueltas al
aeropuerto, pensando que iba a poner en este escrito, prendí y apagué el
computador como diez veces, hace años que no escribía, por lo que espero tu
tolerancia.
Hoy quise escribirte una nota hermosa, la más hermosa del
mundo con versos que describan el silencio que se guarda en el bolsillo de este
pantalón roto, para que luego estas palabras te encuentren contenta, con los
recuerdos de las historias que nos remontaron el pasado que vivimos, con este
presente que nos entiende humanos tratando de entender lo que pasa y como pasa,
tratando de ganarle segundos al reloj que avanza implacable, tratando de
disfrutar al máximo este reencuentro y de poder volver en tres meses y saber
que le sigues ganando la lucha a las estadísticas en las condiciones que
planteaste que tendría este partido.
La vida avanza, como avanza el tiempo, distante de
tantos silencios compañeros, quien pudiera entender lo que entendemos cuando
conversamos, de lo que se habla y también de los silencios… otra vez silencios,
pero no de los silencios incomodos, sino de aquellos que se producen por la
gran cantidad de palabras que quieren salir y trancan el habla.
A veces es tan fácil regalarnos felicidad con alguna
canción escondida o unos boleros o unas canciones de Bossa Nova, hasta los
tangos se ponen de moda en esos casos y nos adscribimos a las letras que
conforman un poema, o un recuerdo envuelto en una historia, para así dejar de
lado la frialdad que oculta la sensibilidad que nos delata más humanos de lo
que muchas veces pretendemos ser.
Hoy me quiero vestir de armonías, las mismas que me
obsequia este sendero de caminos inciertos, que se mece a posibilidades que no
existen, que juguetea con la distancia, las posibilidades y las tantas
tertulias pendientes.
Y con todas estas palabras, la mayoría de ellas que solo
saben volar, como vuelan esa bandada de pájaros que irrumpen en el silencio de
los campos, como volamos cuando aparecen los recuerdos vividos y acompañados de
aquel vino compañero recordando viejos tiempos, y la nostalgia nos invade y se
pasa el tiempo y toca la despedida.
Y después de mucho darle vueltas a la cabeza creo que
puedo decir, que eres camino y caminante… una humana demasiado humana…un
silencio suspendido en el espacio…una bohemia empedernida...una cazadora que
corre tras de sí misma, porque eres su presa favorita... tanto así que sé que
aparte del cuerpo visible también existen alas invisibles… más aun… alas que
solo tú sabes cómo manejarlas para poder volar y conocer el mundo… la realidad.
Pero también eres esa niña que conoce el país de las
maravillas al que recurres en cada momento, hora, minuto, segundo que sientes
el peso del mundo en tus espaldas.
Pueda que sea el momento de volver a empezar sabiendo
bien como es el origen de todo y abrazar las razones de otra vida, una nueva
vida, pueda que sea el momento de crecer por dentro y fuera de ella y de entender
el ímpetu de otra vida, curiosa situación, estar sin estar, ser sin querer ser,
simplemente estar ahí sin siquiera saber cómo llego uno a estar así.
Y danzan los pensamientos confusos al compás de la música del día que acaba, de la noche que comienza, del silencio que me abraza, de las palabras que me acompañan y les pido que, por favor, no se inunden de nostalgia, porque pueden derretir el cielo o derramar angustias o dejar que caigan las estrellas.
Pero nosotros no caemos, somos fuertes y las lágrimas
lo confirman. Y no tardaremos en abrazarnos otra vez entre almuerzos, cenas y
amaneceres…
Solo quería que sepas que te tengo muy presente,
muchacha de risa loca, como te bautizo el Yalo Cuellar, el músico de aquella
noche de vinos y chacareras…
Y me pregunto a qué sabrá la muerte, de este lado, te
confieso que de este lado sabe a miedo, sabe a soledad, sabe a tristeza, sabe a
nostalgia y también sabe a recuerdos.