martes, 24 de abril de 2012
martes, 10 de abril de 2012
Empezando Abril...
lunes, 5 de diciembre de 2011
Otra página de este libro llamado vida…
jueves, 30 de junio de 2011
Ultimo Día de Junio con Nieve
Extrañamente la nieve, el frio y este invierno que se inicia no dejan de ser buenas razones para no salir de la cama y dejarse estar por el calor de una cama y unas frazadas que le recuerdan a uno que hay otras formas de obtener calor para el cuerpo.
Y es que aquí, sentado en mi oficina, mirando por la ventana el hermoso Tunari con su manto blanco y esas nubes tenebrosas, que quiero detener este viaje errante de rutinas preestablecidas y regalarme unos minutos a esta práctica que de a poco fui dejando y que no debiera porque es la ventana del túnel que me deja ver mas allá en este caminar del día a día.
Ya casi media mañana y por una hendija de la ventana esta el sol amigo ese sol q trata de iluminar un camino confuso, en la computadora suenan unos clásicos en un rincón y me regalan las melodías de James Blunt, “same mistake” entre ellas, el mismo error, una parodia de estos tiempos de errores y caídas, de desatinos y de distanciamientos, si bien el tiempo ya paso, el sufrimiento no deja de estar latente. Y entonces, de de quien es el error, minutos, horas, días y meses y esto se termino. Cierre de emisión. Que pertinente, cobarde para otros, una buena razón para recomenzar dirán otros, el punto es que en día como estos urge un buen café, ese café amigo, un buen abrazo y una razón para seguir adelante. Son de aquellos días en los que pretendes hacerte al muerto y ver si realmente tu vida tomo algún sentido, ver si alguien notara tu ausencia, días en los que simplemente no se quiere salir de los calientes brazos de esa cama que uno abandona en la mañana y a los que uno regresa en las noches.
Y quiero aprovechar la mañana para continuar con aquella nota que deje inconclusa el otro día, que empezaba algo así:
Hoy desperté con unas ganas inmensas de hablarte/ escucharte, cualquiera se va a dar cuenta de lo que pasa por mi cabeza, pero ya llevo tiempo (siempre tiempo) sabiendo que en el estás vos también, y entonces: no alcanza el tiempo, o nosotros no alcanzamos a él, no sé, me quedo atrás por no correr demasiado, pero ya no me basta el día para vivir apenas unos minutos y es aquí donde le deseo suerte a mi valiente amigo espadachín en sus batallas contra ese ejercito de malvados minuteros que prosiguen su camino sin mirar atrás.
Y pretendo volver a ser viaje en un universo de versos y de sueños para poder seguir soñando con la princesa de mis sueños y la magia fantástica que siempre llena de estrellas y mas estrellas mis sueños, sé que he de vivir porque yo quiero queriendo estoy, aunque he de confesarte que a veces se me tranca la lengua frente a la alegría de tenerte cerca y ahí de nuevo esta la música que me habla de futuros posibles, de pasados pisados de presentes sin digerir y de este viaje y de aquello y de lo otro, de una cancioncita que quiero componer para cantarle al aire y a la vida y al amor y al viento y al loco dios también.
Y porque no escribir un manifiesto que diga que se te extraña; en un libro que paso por mis manos hace como 16 años, decía algo como que las palabras son como bandadas de palomas blancas dispuestas a llevar el mensaje hasta el lugar mas recóndito, ahora solo espero que el ciberespacio genere buen viento y permita que esta bandada de palomas lleguen a ser leídas.
Sigue el viento y por ende esa brisa fría, normal en una mañana de invierno y se vienen recuerdos y preguntas enmarañadas al unísono: como se pintara la noche? Y las calles? Y los bares? y los borrachos? y aquel poeta amigo que en noches como esta decidía salir a ver morir el día?; recuerdos de aquellos años de bohemia, de noches interminables, de mucho vino y tertulias… todo era válido y justificado en noches frías, donde andarán aquellos amig@s, donde quedaron aquellos recuerdos, donde quedo aquel pasado.
Alguna vez le dije a aquel amigo noctambulo que tenía miedo de la noche, de la soledad, de las calles vacías, del reflejo de la luna sobre los arboles y de todas las criaturas nocturnas que habitaban en mi mente (recuerdos de niño) que se hacían realidad a cada paso...Miedo de que un día llegue mi fín y no pueda decir lo que siento, ni pueda mucho menos volver a ver un nuevo día lleno de sol.
Y solo recibí un silencio sepulcral, una mirada compasiva y una palmada en la espalda; es solo el silencio la falta de palabras ante una realidad y la materialización de una presencia?; estas ahí y estoy acá y en medio una barrera de silencio, un abismo de miradas, un dejavu en pausa, un intento de saludo detenido, una caricia frustrada, un beso detenido. Estas ahí y acá estoy, creo que el sabor del café seria mejor al lado de tus palabras y del misterio que se pinta para esta noche.
Y decido continuar este suicidario sentándome al filo de una palabra y otra vez procuro marginar mi pensamiento a una irrealidad que cada vez se hace más tangible, el viento persiste y trae consigo el aroma de la libertad y del campo después de haber despertado de un largo crepúsculo. Y miro hacia arriba el increíble contorno de nubes sin forma pero que ilustran la posibilidad imaginar lo inimaginado, respiro el mismo aire y contengo un grito para que no se descubra este odio pasajero, me limito a escuchar la brisa que atardece entre mis dedos y es mágico el momento cuando recuerdo que es mejor la soledad que estar acompañado de demonios y fantasmas alcohólicos en un momento prolongado en pausa ajena.
Al final de cuentas no somos más que una mortaja de sueños y un temeroso suicidario que nos reclama desde la ausencia hacer el papel del solitario, el camino cierra las puertas a un misterio que se niega a morir, estando enclaustrado en las entrañas de una historia pasajera, recordándonos la soledad a la que estamos sometidos, punzando los sentidos para recordar cómo es la realidad, fría e insípida, como la piel de una serpiente, pero aun más áspera.
Decía la abuela que recordar es vivir, creo que a los recuerdos mejor dejarlos ahí, en el pasado, en ese baúl de los recuerdos , en ese rincón, inherente a la realidad, creo q es solo eso, dejar todo atrás y sentir la realidad como lo que verdaderamente es, aferrarme al presente dejando atrás lo vivido, recordar es vivir, es cierto, pero vivir no es recordar, y de algo estoy seguro y es que no quiero recordar nada, solo escucho esta canción y me aferro a mi realidad, como quisiera en este instante retractarme de tantas cosas pero mejor disfruto este café amigo y sigo observando la muerte de esta mañana por entre la hendija de esta cortina.
James Blunt persiste con su You´re Beautifull…Aunque preferiría volver a escuchar here we go again.
El café amigo prácticamente se termino.
Cochabamba, al fin cocha
30 de junio 2011
jueves, 17 de febrero de 2011
CRUCIGRAMA
Ya es casi media noche y vuelvo a las letras, a esta magia que me permite despegar sin salir de esta silla aprovechando este insomnio que no es más que el tedio provocado por este calor infernal en este pueblo olvidado de Bolivia, aquí donde yace un pozo desde 1924 generando incólume miles de litros de petróleo a lo largo de toda su vida, aquí mismo donde el pescado es la dieta base de todos los días, donde las personas se mantienen esquivas, donde el chisme es importante, donde se rehusan a ser bolivianos porque siempre viene mejor ser gauchos …viste y donde ahora el comercio/contrabando es la enfermedad de los nuevos ricos.
Y es aquí que vuelve a mí, cada día la idea que la vida es como un crucigrama, los seres humanos somos seres acostumbrados a llenar espacios vacios, a veces los llenamos con palabras correctas, con acciones correctas o con personas correctas, otras veces simplemente los llenamos de forma errónea y otras veces simplemente no llegamos a llenarlos porque no sospechamos o nunca supimos la clave ni tuvimos la pista correcta para hacerlo.
Me pongo a pensar en todos estos días vividos, en esta vida que pasa de a poco y a veces tan violentamente y me doy cuenta que pasaron días, semanas, meses y años desde la última vez que decidí repensar el rumbo de esta vida que a veces es mía y a veces no es tan mía; recuerdo instantes caminados, vividos a plenitud, así como aquellos instantes que nacieron muertos, repaso los pensamientos de mi sombra, la misma sombra que se busca asimisma por instantes, busco fechas vivas como un pájaro busca el sol de las cinco de la tarde, busco sin encontrar las respuestas añoradas, busco instantes, rostros, relámpagos y tormentas corriendo entre los árboles nocturnos, y a veces solo encuentro rostros de lluvia, agua tenaz que fluye a mi costado y alimenta los jardines que se pierden en la oscuridad de la noche y en el olvido; busco sin encontrar y escribo a solas, no hay nadie … cae el día, caen las semanas, los meses, cae el año, caigo en el instante, caigo al fondo de un invisible camino sobre espejos que repiten mi imagen destrozada.
Las ideas y añoranzas de otrora buscan lugar en un cajón de recuerdos ahora renacen y me recuerdan que el tiempo pasó implacable, que las soledades son más duras, que cada día es más difícil “ser”, que Shakespeare no estaba equivocado con su: “ser o no ser, esa es la cuestión” (be or not to be that´s the question), porque a veces todo se reduce a absolutismos y ya no hay espacio para divagar.
Y me cuestiono el hecho de que el sentimiento se me pasará como otras veces ya se me pasó. No es nada agradable, pero me impongo la dura prueba de olvidar muchos recuerdos, unos se pulirán en mi memoria y otros caducarán. Sépase que he amado demasiado, y, puedo o no sentir orgullo por eso o sentir lo que quiera o nada. Ya no importa, la vida sigue y seguimos caminando instantes, sueños, recuerdos.
Voy por mis pensamientos afilados y a la salida de esta frente mi sombra despeñada se destroza, recojo mis fragmentos uno a uno y prosigo sin cuerpo, busco a tientas, corredores sin fin de la memoria, puertas abiertas a un salón vacío donde se pudren todos los pedazos; los trozos arden de sed al fondo y el rostro se va desvaneciendo al recordarlo, las manos se deshacen si las toco, las cabelleras de forma extraña se tornan en marañas nido de arañas, en tumulto de cabellos desorganizados sobre sonrisas de hace muchos años, a la salida de mi frente busco, me busco y ya no me encuentro.
Y ahora el telón se ha corrido y ha desnudado la pequeña ventana, único contacto con el mundo real, la luz entra, el aire entra con un nuevo aroma y el silencio se escapa a cualquier otro rincón que ya no es este, y la imagino en mis brazos y es feliz el instante en que la miro fijamente y un beso nos desnuda en medio de un solo temblor y procuro ver su rostro; una bocina y todo cae, ya no hay su aroma, ni su imagen, ni los besos y me rebusco y me encuentro y este vuelve a ser mi rincón, el telón se cierra y vuelvo a mis sombras y a mis pedazos…y su rostro?.
Ya es media noche y no he conciliado el sueño, las ideas y los pensamientos atacan, es posible que la mujer que amo no me sea fiel, es posible que no haya un mañana, es posible que realmente el mundo se termine, es posible que llegue a nevar en este infierno, dejémosle el problema a mi estadio de tiranía. Rehusmeo mis escritos, solo para atormentarme un poco más, hay nombres que se perdieron en el ciberespacio, hay gentes de las que no caigo con facilidad, hay dolor, hay amor, hay risas y porque no… también hay llanto, tengo la certeza de ello… de todo eso… sí… porque son recuerdos.
Y me declaro neófito en temas femeninos, la mujer me es enigmática y no dejo que los celos hagan lo suyo. Releo mis escritos y me atolondro al saber que no aprendí bien de mí pasado sentimental (el absoluto, el que no tiene ninguna transfiguración elaborada por mi imaginación y mis anhelos).
Y logro ver fantasmas que me acompañan en estas noches largas, pensé que ya me habían abandonado, que ya no los tenía (aunque suene ingenuo o, más bien tonto pensar que no los tenga, pero mis ánimos de creer que fui el único, el primero y el eterno me permitieron pensarlo). Puede ser la impertinente sensación fatalista inconmensurada que me hace conjeturar que alguna vez creí en lasrelaciones improbables, en los enamoramientos pasajeros, en aquello que me permitía más seguridad, mas espacio, mas independencia, mas autonomía y más de todos los nombres que le creé.
Y es que a veces también se extraña ese control, esos brazos cálidos, esas palabras dulces, esos planes descabellados, esas acciones “ñoñas”, no sé, lo único que está claro es que recién voy en medio crucigrama, se llenaron varias horizontales y verticales, también se borraron algunas cosas que no encajaban, lo esperanzador es que aún queda medio crucigrama y sigo buscando las pistas, las circunstancias, la persona.
El tiempo es el mayor enemigo y tal vez por eso es que este dolor en el estómago es mayor, aunque a veces se torna bello, pero por el momento queda el compañero café en este dialogo incomprensible e irracional con esta computadora.
Bermejo, verano, 2011
Febrero a días del carnaval
BERMEJO Y SUS COSAS
Es irónico no tener sueño después de la desvelada de anoche, a pesar del día que invita a seguir en la cama, a pesar de la lluvia que terminó de inundar este cielo lejano, a pesar de la tristeza que me invade y de esta malagana, a pesar de esta soledad.
Y es aquí… en este letargo único, en este espacio de tiempo que se sostiene por si mismo, que se viene a mi cabeza su imagen, sus gestos, su voz, su sonrisa… es extraño estar así, extrañando, ni siquiera son tantas las lunas que nos desconectamos; sin embargo días como estos hacen que vuelva a ser parte de mis días, mis noches y de mis desvelos, de aquello que en otrora fueron mis noches de trasnoche o aquellas cartas que no hacían más que perderse en el ciberespacio sin saber si algún rato las habrá leído o las habrá vivido.
Haciendo ensayos o ejercicios futuros, tratando de imaginarla proyectada en los próximos años, cerca/lejos, más cerca que lejos para ser sincero, procuro encontrar el momento, el espacio, la situación y la ocasión perfectos, y es gracioso caer en la misma historia, una que me cierra la puerta de la imaginación y que me exige más vivencia para seguir alimentándola.
Está lloviendo y no puedo entender las ganas de escribir-le, sigo pensando-la... imaginando-la y quisiera saber que estará haciendo, más allá de lo que pueda estar pensando y no sé si por lo menos en un pestañeo, en un tris, pase mi recuerdo por su mente, y la verdad ya no importa, ya me resigne a no depender de lo que pueda pasar del otro lado de esta ventana, fuera de este túnel que como algún rato decía Sábato es un buen refugio para poder seguir una vida con soledades, con seguridades y siempre teniendo la opción de mirar hacia fuera por pequeñas ventanas.
Sigue lloviendo y hasta se puso frío, al parecer es la humedad; un café, uno de aquellos que transcurrieron en todas estas noches sería bien venido, el buen café compañero de tantas lunas, buena dosis para mantenerse despierto, buena dosis para mantenerse vivo estando/ pensando/ soñando, hoy preciso de una sobredosis para reaccionar a este letargo.
Volviendo al tema, que ganas de llamarle buscando algún pretexto vago, inocente pero pretexto al fin, hoy haría bien escucharle, si, solo escucharle, hoy sería buena cosa y asi de a poco ir dejando pasar este pequeño sueño que no por ser pequeño deja de ser importante.
Y sigo aquí disque trabajando sin poder concentrarme peleando con los pendientes y dependientes mientras no se acaban mis ganas de seguir escribiendo-le, para contarle de los hermosos paisajes que descubrí en este fin de mundo, de los amaneceres y atardeceres llenos de sol, de los animales y de los pescados, de la gente que sigue sorprendiéndome, del aire puro, del comercio feroz, de los intrépidos pilotos que llevan la “merca”(entiéndase merca por mercadería china, aunque quien sabe y también va la blanca) al frente en bolsos más grandes y más pesados que ellos mismos, de la sonrisa de los niños al salir de esa vieja escuelita camino a mi laburo, de la tranquilidad de los mayores, del señor de la mecánica, de la sonrisa franca de aquella señora que nos ayuda con la limpieza, de los compañeros de laburo, de mis trabajadores.
Contarle de lo bien que saben los pescados, de las nuevas amistades que encontré en esta parte del planeta, de los sueños y anhelos de esta gente, de las tardes de asado y vino, de los vinos.
Contarle que después de muchos años le encontré el verdadero gusto a compartir con las hormigas y seguir escuchando a los grillos que no se callan y de los zancudos que no dejan de picarme. Contarle de aquel amigo paceño que ya va 9 años por aquí laburando por sus 14 hijos y llorando a los 4 que ya se fueron al mas allá, de sus alegrías y también de sus tristezas, de las distancias físicas e imaginarias, contarle de las tradiciones que no se mueren a pesar de tantos kilómetros, de la música que no deja de sonar y de los trajes de moreno que también se usan aquí a pesar del infernal calor, contarle que a pesar de todo sigo siendo un extraño en estas tierras, que extraño el calor del hogar, que extraño a los amigos, que extrañamente me extraño a mi mismo, que irónico no?, aun no se en que partecita de esta vida me perdí y me encaramé en esta rutina… en fín el camino sigue, los dependientes siguen, las responsabilidades están ahí, la vida sigue.
Finalmente, contarle que se le extraña, aunque no debiera ser así, y decirle que me hubiera gustado compartir todo esto con ella.
Bermejo/ verano/ 2011
martes, 2 de marzo de 2010
Sentimientos
Hoy decidí no quererla para poder ser feliz sin que esta vida me importe, pues se hace más importante un momento a su lado que lo que me ofrezcan los recuerdos y los sueños, hoy prefiero sus ojos de alegría y su sonrisa para que iluminen mi día. Y quiero estar donde estén mirando esos ojos suyos, para así contrastarlos con la noche, las estrellas y porque no con las nubes. Quiero cuidar sus pasos que me aturden cada vez que hago el vano intento de olvidarla para sobrevivir al día.
Hoy sentí la necesidad de un instante de distancia con el mundo, dejar de lado el trabajo, las tareas, los pendientes, y simplemente registrarme en un limbo cósmico, ver las cosas desde otra óptica, dejar pasar las cosas, al fin y al cabo mañana es otro día, nuevas cosas, nuevas sensaciones, nuevas experiencias, refugiarme en una frase de Galeano que decía que “…cada persona brilla con luz propia entre todas las demás. No hay dos fuegos iguales. Hay fuegos grandes y fuegos chicos y fuegos de todos los colores. Hay gente de fuego sereno, que ni se entera del viento, y gente de fuego loco, que llena el aire de chispas. Algunos fuegos, fuegos bobos, no alumbran ni queman; pero otros arden la vida con tantas ganas que no se puede mirarlos sin parpadear, y quien se acerca, se enciende” y soñar ser ese fuego que arde para poder llamar su atención, para robarle una mirada y quien sabe algunas palabras.
No puedo decir que no la pienso, cuando me doy cuenta de que no es así, y es la misma causa de mi forma de ser, porque no sé cómo controlar mis impulsos cuando quiero colmarla de atenciones, palabras, versos y más palabras.
A estas alturas ya fueron muchos los sueños escondidos en la sombra del dolor que sólo me dejaron silencio, el mismo que lleva mi corazón; he madurado con mis sueños y no los voy a dejar para que se resequen en medio de un desierto. A veces pretendo ser solo un sueño que despierta dentro de una nube que sube por la soledad, se hace grito, se hace dueño de toda la inmensidad de la noche, grita… y se calla.
En algún lugar leí que las palabras muchas veces son como bandadas de pajaros que vuelan de boca en boca de oído en oído, por eso deseo que vuelen al cielo y que vuelvan a ser libres como el viento y que vuelvan a llevar este mensaje de mi boca a su oído, si algún rato soy sueño, que me lleven a sus sueños y que me dejen observarla y simplemente disfrutar de ese respirar tranquilo, pausado y placentero.
Si el querer amarla es el comienzo de una aventura sin regreso, si el besarla es sentir su alma penetrando mi ser con calma, si observarla mientras me besa me hace creer que se ha cumplido el platónico sueño que me traía de cabeza, si abrazarla le proporciona a mi ser la protección que anhela tener, si con mirarla puedo entender que solo me bastaron 32 años para encontrarla, entonces que no me deje de besar, no me impida observarla y al abrazarme, que me deje una huella tan grande que me haga desear nunca dejar de amarla.
Quiero echar todo para atrás, quiero volver a sentir y decir que no me importa volver a quedar solo después de un buen intento, quiero hacer lo imposible con tal de satisfacer mi necesidad de su presencia, mi adicción a su compañía, mi necesidad de verla, de oír su silencio ante mis palabras rotas, de refugiarme en su mirada cuando le pido que no se vaya, de tomar su mano y apretarla tan fuerte que no se pueda escapar un soplo de lo que siento, de sentir que le importo, pues injusto es juzgar la realidad después de tener las cosas claras. Quiero vivir para tener y disfrutar de esa magia que desprende el encuentro de dos seres que se descubren en medio de un mundo que no deja de tener sentido cuando se enciende una chispa de fuego que se resiste a ser extinguida.
Quiero acabar con mi amargura, y encontrar esa sonrisa que se esconde en mi interior, quiero destruir rencores y echar fuera los tormentos que bloquean mi camino, que ocultan mi destino. Quiero que haga parte de él pero no encuentro la forma de captar su atención, de generar ese encuentro de sentimientos que con muecas maricuecas le roben una sonrisa, que con miradas perdidas le roben un beso, que con abrazos calurosos le generen insomnios y que me piense como la pienso, quedarme con sus aromas mientras espero que el reencuentro se vuelva a dar, hasta que un día ya no haya que separarse y el aroma quede impregnado en la almohada vecina y poder dejar de entrar en sus sueños para verla y simplemente disfrutar de su presencia.
Aprendí y logré diluir en mi espíritu toda esperanza humana, sobre todo el júbilo por estar vivo y disfrutar de un nuevo día de sol, de mañanas de lluvia, de noches estrelladas; aprendí a estrangular la tristeza y la desazón, pero siento que aun falta algo o alguien. Llamé a los verdugos de la alegría para romper la culata de sus fusiles mientras perecía en el intento de vencerlos. Y la primavera me brindó la risa que me hizo olvidar el odio repugnante del idiota que se burla de mi intento, el verano trajo el calor que alegró mis días, el otoño calmo mis aires y me recordó que las cosas hay que tomarlas con calma y llego el invierno que me recalco que ya no estaba, que volvían los días grises, que los verdugos habían vuelto a ganar la batalla.
Pero, cuando estaba casi por decir adiós, resolví volver a buscar la llave que me abriera las puertas de la esperanza, donde quizás recuperaría los sueños, ahí esperanzado volví a girar mi cabeza al horizonte buscando respuesta en el sol, espere a la noche y la busque en la luna, pretendí respuestas en las estrellas… pero nada. Espere por su bienvenida mirando el reflejo de mis ojos en la pantalla de un computador y ahí estoy sin poder ir más lejos, a veces cuando puedo camino hacia el horizonte, pero a veces me distraigo cuando veo sus ojos en alguna foto, y siento que mejor y más fácil puedo vivir con solo esas miradas y no sé si quiera continuar.
Una visión del futuro basta para redimir el dolor aunque nada lo haga satisfactoriamente para nuestra mente, pierdo la cabeza y me entrego. Así me preparo para el viaje sin retorno, el viaje que no tiene fin pues después de echadas las cartas, tomadas las decisiones nada puede cambiar. Despertar, abrir la ventana y sentir el aire calando los huesos mientras el sol me brinda una sonrisa y el azul del cielo desdibuja las lagañas de mis ojos; sonreír y sentir que la vida apenas comienza y que los silencios se encerraron en aquel baúl de recuerdos absurdos junto al casillero de las miradas negras y los harapos derretidos.
El viaje aun no comienza, sin embargo ya negocie con Poseidón buen viento y buena mar y un café caliente en la proa de un velero que ya está listo para zarpar, espero que la proa la albergue en algún lugar vacio junto a mí.
miércoles, 20 de enero de 2010
Día Negro
Pronto será mañana y hoy será ayer, bien saber que hay otro día, que mañana todo esto será solo un mal recuerdo, a días como estos hay que respetarlos pero sobre todo hay que dejarlos atrás. Es en estos días que uno se pone a pensar en lo que se tenía. Cosas como aquel escondite, aquellos cuentos mágicos del Gabo, aquel reloj con juegos, aquella lámpara de tocar sobre mi velador, recuerdos de aquellos días de vacaciones en primavera que duraban un segundo, aquellos poemas que nunca llegaron a sus destinatarias o aquellas cartas que quise escribir al mundo.
Todas esas cosas que uno hace cuando es mejor desconectarse desparecer un rato recargarse de energías y volver a empezar, esos días en que mafalda tiene razón al pedir que paren el mundo para bajarse un ratito, esos días en los que es mejor quedarse en cama con la sola compañía de uno mismo haciendo nada.
También creo que es de esos días en los que se hace propicio escribir-te, agradecer-te y decir-te que todo pasará y que pronto volveré a ser el de siempre que nunca puedes mandarte de un tirón la vida, que nunca salen las canciones de una, que nunca los relámpagos te dan en una vena. Tal vez reconfortarse por las lágrimas para llorar cuando valga la pena, por las páginas en blanco en este diario de sueños, por la gota de tinta en las lapiceras que hacen esto posible, reconfortarse porque apareciste hoy.
jueves, 14 de enero de 2010
Propuesta 2010
Hoy no es aún mañana, por lógica entonces debiera seguir siendo mi ayer, definitivamente algo falló en el control universal de los días, porque seguimos siendo ahora y no es ni mañana ni ayer.
Tuve un sueño… un sueño contigo, un sueño en que tu sonreías con picara disposición de olvido. Pero no hubo, ni nunca hay, olvido absoluto, ni siquiera sutil distracción de lo pasado. Dicen que las palabras que se callan es mejor guardarlas… ¿ocultarlas?, ¿ocultarme?, ¿ocultarnos? eso ya no pude saber, solo las dejo en el limbo de tu mirada y tus ojos que cada vez me muestran más de ti o mas de mi.
De día en día te miro en un monitor…un sorbo de café, amargo como me gusta… y me inspiro a escribirte cosas que tal vez borrare, que pronto olvidare y son estas fiestas y es este nuevo año que alborotan las memorias, mis memorias. Un nuevo año que viene y tu recuerdo que me persigue, y hace un monótono sonido con tu nombre en mis tonadas y los buenos sentimientos que se hacen presentes, mucha distancia, mucho amor, mucha esperanza, mucho dolor, mucho de todo que no se ordenar aun en mi cabeza.
No importa en dónde estés, no importa lo que haya pasado, igual todo estará escrito para los que trasegamos por aquí, aunque a veces salgamos por que nos toque salir, otras solamente porque sea bueno ver las calles y las gentes deambular por ahí, otras simplemente por aburridos o porque es la única forma de vernos afuera, aunque se venza el visado, se venza el amor, habrán muchos recuerdos, mucho espacio, muchos cuidados, mucha pasión, mucho amor.
Hoy cae con fuerza la lluvia…esta tarde moja las hojas que apenas resisten, otras se vuelan al paso del viento, cubren la calle con sus dorados encantos y en un charco se agita una hoja loca que ve mi presencia y detiene su baño, mas en su asombro se vuelve de prisa mira de lejos y el viento hace que emprenda su vuelo. Sobre mi cuerpo empapado de agua, impermeable de gotas cristalinas, siento en mis ojos la brisa ligera que pronto despierta el anhelo de antaño. Tras esta lluvia aparece tu imagen de faz lozana y cabellos rizados, es un placer infinito y muy tierno de aquellos tiempos de amores y sueños.
Por eso surge esta propuesta, o esta insinuación o estas letras, que solo quieren ser eso, un conjunto de letras que te digan lo que te propongo para este 2010, aunque sin ver tu cara, ni saber tu respuesta no se podrá saber si surtió el efecto esperado, pero igual serán palabras lanzadas al aire que algún día llegaran a tus oídos en estas últimas brisas primaverales.
Me siento extraño…
A pesar de que después de todo despierto…Cuando después de tanto huir te encuentro…Cuando no hay palabras suficientes para hablar…Cuando tu cuerpo me limita tan misteriosamente a todo; no logro restaurar los recuerdos de los que me escondí, no logro recordar muy bien porque no quería despertar, no logro recordar para que necesitaba más palabras o para que quería más libertad de la que tengo y busco entre mis viejos libros mágicos una pócima, un hechizo o algo que me devuelva todo lo que perseguí, porque aunque no recuerdo que tan triste o que tan maravilloso fue, ahora quiero vivir para no repetir el error de haber muerto, de haber jugado con dagas sobre mi piel precedida por ángeles caídos que me conducen a la salida mortal que un ataúd andante toma como última solución para su desgracia por un sueño que no fué......
Creo que todos, en algún momento, hemos pensado en la idea absurda de retroceder el tiempo y cambiar algo de nuestra vida ya sea borrando o agregándole ciertos eventos, que de haber sido así, hoy confortarían notablemente nuestro espíritu…Confieso que desde hace algunos meses esa idea absurda ha estado rondando nuevamente por mi cabeza, pero esta vez sin nostalgia ni desazón, sino más bien con el afán y el anhelo de cambiarlo desde ahora…me propuse ya no urgar mas el pasado, ya no pensar más en lo que no fue, o pudo ser.
Y es que si yo hubiese podido compartir ciertos aspectos de lo que fue mi vida desde hace algunos años y hasta hace realmente poco con una persona tan excepcionalmente sabia y prudente, tal vez las heridas hubieran dolido menos y cicatrizado más; realmente ahora quiero estar más atento para poder encontrar a esa persona y dejar de lado todas esas heridas que me causaron en el alma todos aquellos fracasos, esos que se alojaron en mis sueños, para ello tal vez aprender de mis errores y levantarme luego de caer hubiese sido más fácil; tal vez la elección del camino correcto y el comienzo de una nueva etapa hubiese sido más oportuno y menos confuso…Ahora solo queda dejar de lado estos laberintos y tocará iniciar nuevas rutas, donde tus recuerdos solo sean guías en este viaje indefinido llamado vida.
Sabes, a veces no somos más que una compleja maraña de pensamientos, y un temeroso suicidario que nos reclama la ausencia de sueños, el camino cierra la puerta a un misterio que se niega a morir estando en las entrañas de una historia pasajera, recordándonos la soledad a la que nos sometemos, punzando los sentidos para recordar cómo es la realidad que a veces se torna fría e insípida...ya no mas suicidarios, ahora muchas razones para vivir, mucha entereza y una estrella que nos transporte al infinito y mas allá. En ocasiones la oscuridad me ha alcanzado por completo, ahora pretendo ser luz, ser ojos, pero no rechazaré a ser piel.
Las horas no se acaban, los minutos no se acaban, los segundos se manifiestan, la nada se avecina, todas las figuras se transforman en recuerdos que los ojos piensan, o más bien lloran. Y yo aquí queriendo dejar de llorar-te, y me propongo a combatir los minutos ociosos con sueños, con esperanzas, y mis lagrimas ya secas solo serán el recuerdo de un buen intento porque las cosas funcionen, uno de esos intentos francos, de esos que a veces duelen y otras emocionan, lo irónico es que por un lado o por el otro igual causan llanto… ya no mas llanto…difícil tarea… mi naturaleza me lo impide, pero aprovecharemos estos días de sequia en los lagrimales para procurar una fortaleza ficta.
Y es que suele ser difícil olvidar las penas, olvidar los silencios, olvidar los sueños y los espacios detenidos y en espera; olvidar que mañana inevitablemente amanecerá, será otro día y puede que amanezca con amnesia, olvidar que tengo ó debo despertar otra vez y que tengo que recordar mis sueños, los sueños, ¿Qué sueños?... pues no mas olvidos, sino mas sueños, que sueños digo, esos buenos, esos donde uno es el actor principal, donde uno es el héroe, donde uno simplemente es feliz.
Muchas veces me convencí que es difícil transcribir lágrimas, así de difícil como es pintar el olor de los fracasos o el sabor de un amanecer o el sentimiento de la tierra mojada, así de difícil se me tornó el definir los sentimientos que me invadieron...
Sabes, de repente no importaba nada más que estar cerca tuyo, pero las distancias y los silencios hacen su trabajo, los problemas y el mundo exterior transcurren como siempre, la diferencia es que ahora son insignificantes para mí, mi cabeza sólo piensa y busca el pretexto perfecto, para generar encuentros contigo mientras busco las respuestas a tus posibles preguntas.
Sin embargo, de pronto el miedo que se apoderaba de mí, ese mismo miedo a tenerte para luego tener que separarme de ti, ya no está…aprendí a vivir así y es que nadie puede garantizar eternidades, nadie… sin embargo a pesar de que te invité a intentarlo por un tiempo que quizás hubiera sido breve y quien sabe ese instante pudo ser todo un siglo, tal vez una eternidad…en fin…una vida… no sucedió.
Ahora estaré abierto a nuevas compañías en esa búsqueda de estrellas, de eternidades, de sueños, habrá siempre alguien que acepte ser mi compañera, mi amante, mi amiga, mi sombra y también mi destino; al mismo tiempo, sueño con ser todo eso para esa persona, yo se que tu ya lo hiciste, espero te vaya muy bien. Y es que al estar cerca de tuyo aprendí a sentir la energía del sol, la fuerza de la lluvia, el silencio de las estrellas, el canto de la noche, el consejo de los ríos, fué algo tan divino. Ahora el camino se bifurca y yo tomare la ruta menos transitada, pero te llevare en mí y en los buenos recuerdos.
Me pregunto: ¿Qué puede pasar si callo lo que siento, cuando lo callo?... ¿Qué pasa ahora que me enciendo cuando me miras?… ¿Qué es lo que pasa aquí adentro cuando te marchas?
Si bien nunca es demasiado porque siempre hay más... por donde lo veas… me hice adicto a tu compañía y no a la seguridad de saberte mía, y a tus manos antes que a tu cuerpo y a tu cuerpo antes que al aire y antes que éste, quise quererte para poder ser feliz sin que la vida me importe.
No querías compromisos, pude ser inoportuno, pero agradezco que me dieras la oportunidad de amarte, de caminar tomados de la mano, de colmarte de prosas, de besarte apasionadamente, de resguardar tus sueños.
Ahora quisiera me des la oportunidad de acompañarte en las tristezas, de superar los problemas y sobrellevar las discusiones. Permíteme contarte de los ocasos que habitan en cada nube, en cada hoja y en cada piedra, en aquellas partículas de polvo llenas de mundos y también de los amaneceres en los que no estuviste. Quisiera hablarte de lo sospechoso que es el tiempo, de sus cómplices y porque nó también de la muerte, del horizonte y el atardecer, y de las palabras.
Quisiera que me dejes contarte de los diminutos insectos que habitan o coexisten en este mundo, de las abejas afligidas que pululan de flor en flor y de su solemne descanso en un árbol, déjame hablarte del aire que se pasea de nariz en nariz y también de las narices, déjame contarte de los poetas que lloran y de los amantes que esperan a sus amores que nunca llegan y de los que conspiran a mi lado y contarte de lo que callo cuando te tengo al frente mío. Porque siempre permanezco en silencio y te observo…”
En definitiva la oportunidad habrá que dejarla para la próxima, si es que esta vida nos permite una próxima ocasión, sino, pretenderé reencontrarte en la próxima vida, aunque parezca pretensioso es solo un deseo… un firme deseo.
Vlady
sábado, 26 de diciembre de 2009
Alguna vez te dije que lindos ojos
Y es que algún rato solo pretendí robarte un beso, pero como dices no eres de esas mujeres, y la verdad no se dé cuales puedes ser, porque al final de cuentas las mujeres quieren ó no quieren ó tal vez, esa suele ser una mujer normal, ni chicha ni limonada, tampoco Coca Cola.
Sin embargo aquí procuro escribirte, aunque no sé si alguna vez me leas, es irónico empezar estas letras con esa escena que aun está en mi cabeza y darme cuenta que hay mucha distancia entre tantas palabras, mucho amor construido en el éter de tantas historias inconclusas, mucha esperanza entre tantas vivencias que de a poco generan alucinaciones locas, atrevidas y mucho dolor por no encontrarte, mucha expectativa y ninguna luz al final del túnel, esto de túnel en la idea de Sábato, porque a pesar de ser un túnel siempre hay resquicios que me permiten mirar al exterior sin siquiera tener claro si ya se acerca el final.
Aparece el dolor que no es más que una simple sensación que exaspera los cuerpos y traspasa directamente al plano circunstancial del ahora, se desconectan nuestros sentimientos, y se torna etéreo. Siento que ya van siglos entre todas estas contradicciones, esperando que algo o alguien desafíe este placer de pensarse único, elegido y porque nó, un escogido del loco dios. Pero lo cierto es que cuando las fibras nerviosas emiten una señal, nuestras almas siguen siendo igual, antes, ahora o después, con la diferencia que llegamos a una nueva contradicción: verdad o realidad.
Sera por eso que es necesario solo una chispa para generar una gran explosión en el lugar donde solo hay gas… explotar, es decir, despertar, aunque el comprender no implique la muerte por la onda expansiva de tal fuerza explosiva, sino más bien, el detonante para una serie de sucesos inexplicables e impredecibles. Para muchos la única manera de saberlo sería no querer saberlo, ya que las respuestas vienen en envoltorios complejos o en palabras simples.
La seguridad de no verse inmerso en una de esas explosiones para muchos radica en asegurarse, en ser cautos, en no ser así sino ser asá, para algunos el sumergirse en imaginarios cotidianos, en dioses, en familia, los mas patéticos aquellos que se sumergen en el trabajo, pero también están los que viven la doble vida en el espacio virtual, ahí están las redes sociales virtuales, una conexión entre telepatía y necesidad, enfermedades humanas por excelencia, muy útiles para sentirnos vivos pero poco auspiciosas para la esencia.
No importa en dónde estés, no importa lo que haya pasado, igual todo está escrito para los que pasamos por aquí, a veces salimos por que nos toca salir, se vence el visado y se vence el amor; a veces salimos por aburridos porque es la única forma de vernos es afuera, a veces porque adentro ardemos, puede que nos tome tiempo finalmente estar al margen de muchos recuerdos, muchos espacios, cuidados, pasión al final se tornan tan breves como el agua entre las piedras...como el ojo que todo lo ve, breve como el tiempo de los hombres, como el vaso que retiene esta velita que alumbra mi vida y que se extingue de a poco.
Breve como la mañana que te tuve, como el día que pasó, como la noche que arde, como el viento en altamar. Breve es el año que vendrá así como la muerte que llega.
Y hoy cuando amanece, después de este largo insomnio vago entre papeles, facturas, informes y libros algunos que no son míos y otros sí. Desde un pequeño cuarto donde suelo pasar muchos trasnoches en este viaje llamado vida, en este periplo que aun no se completa me regocijo de la luz de la luna, de los versos que quiero crear aunque a veces quedan inconclusos y se transforman en prolongados silencios de mi respiración que tiende (ó péndula) a inspirarse con bocanadas de viento que me devuelven el aliento.
Y sigo buscando la rima fantástica entre todas estas piedras y el camino que voy labrando, para cautivar esos ojos, para soltar ese pelo, para simplemente robarte una sonrisa, pero en esta soledad (porque no es cualquier otra), en este lado de la orilla del río que nos separa, se gesta una canción desesperada que el viento te lleva, ese mismo que hace que las hojas caigan aquellas que las vimos fuertes verdes, brillantes, esas que ahora están débiles y amarillas.
En este día te confieso que siento pesada la distancia entre tú y yo, mi espalda esta desnuda mientras las maletas duermen en un rincón esperando la orden para embarcarse en un viaje que nos lleve a no sé dónde. Hoy una dolencia me recorre desde mi rostro niño escondido… miedoso…entre recuerdos y sueños, que ahora se visten tan densos como mis últimos recuerdos
Esta vez quisiera contarte de los amaneceres, de aquellos crepúsculos que habitan en cada nube que no me permites mostrarte, hablarte de las hojas y de las piedras, de cada partícula de polvo llena de mundos, hoy quisiera hablarte de los amaneceres, aquellos que me despertaron con un cálido rayo de sol. Quisiera hablarte de lo sospechoso del tiempo, hablarte de sus cómplices y de la muerte, hablarte del horizonte y el atardecer y de estas palabras que ahora son tuyas… o no… o tal vez.
Decirte que tienes unos lindos ojos, que tu cabello es hermoso, que quiero un beso tuyo.